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Mostrando entradas de enero, 2026
De El mar, una campana y cuatro estaciones. Inédito.  UNA VEZ QUE EL FRUTO OFRECIERA LA CAÍDA... Una vez que el fruto ofreciera la caída todo fue un correr, un desbarranco   y fuera de la rosa el encanto y fuera del cielo la virtud y fuera de esta tierra todo el amor y el espanto.   Yo no sé decir este arrojo que implica el tiempo vivido porque  entre  el tiempo vivido y el tiempo que vendrá corre un río   sea que entonces el poema abriera como una posibilidad si acaso un cielo… un desplazamiento hacia el sentido?   digo, “la flor”, para decir el temblor del aire   muere un mundo a nuestros pies el tiempo del hombre bajo el cielo no es de piedra   y mientras llevas, en un cariño silente llevas, todo el tiempo que ha sido y será   la palabra como un viento prende la noche de la que nace   mas yo decía aquella sombra que sobre las piedras se arrastra   no he ...
Tres poemas del poemario De la luz y el tiempo. Inédito. Y CÓMO DECIR... Y cómo decir de la luz y el tiempo cómo desdoblarse hasta al menos, y valga, inferir qué de aquella sucesión de principios entonces? una estela que aún se dibujara en el correr de las aguas del río? en el impulso de las olas del mar? poeta, qué rasgo de la ausencia dirías o si fuera más, llevarías en las auroras que pueblan tu canto? toda aquella virtud ofrecida, sí, de la luz y el tiempo. HAZ QUE TU CANTO SEA... Haz que tu canto sea como el vuelo del ave como la inclinación de esta yerba cuando entonces la brisa la mañana en el bosque en la hora del rocío si acaso una melodía fuera arrojada al silencio. Y ERAN LOS NUEVOS RÍOS QUE NACÍAN... Y eran los nuevos ríos que nacían de aquel antiguo sueño de las nubes y fue así que se tendió sobre los rincones del mundo una música en el silencio (al hombre un ángel señaló el camino dispuesto) y creció desde el mar la vida, la vida crece desde el mar y nada se sabía aún del...
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  ESCRIBIR POESÍA. ENTRAR AL BOSQUE POR EL ESPACIO MÁS OSCURO.           Se ha de entrar al bosque por el espacio más oscuro sin sendero. Silencio y atención.  Es el principio.         Muchas veces entiendo a la poesía como la posibilidad de la construcción de un sendero. Un sendero hacia el centro de sí. Una, digamos así, forma de conocimiento. Un sendero en el que caen todos los disfraces. Un sendero que paradójicamente ya está trazado, no en los términos de predestinación, está trazado mas no descubierto. Descubrir es develar , correr el velo y, esta íntima tarea, es vivir. Develar el sendero que conduce al Ser, posibilidad de vivir una vida un tanto más cierta y para ello la poesía abre esa real posibilidad. En una época de disolución como bien nos señala Evola en Cabalgar el tigre, ¿dónde están los puntos de apoyo para quienes en el orden de cosas ofrecido que es el mundo actual no encontramos ning...